Visita Jorge Bucay Toledo | Psicólogos en Toledo | Psicólogos en Toledo | Gabiente psicológico Toledo

  • Recomendar

Novedades del gabiente de psicología clínica - Visita Jorge Bucay Toledo

[ Volver al listado de novedades del gabiente de psicología clínica ]

17/09/2014 - Charlas, Talleres y Conferencias

Visita Jorge Bucay Toledo

Visita Jorge Bucay Toledo

Entrevista
Jorge Bucay: «La infelicidad tiene que ver con privilegiar el odioso consumismo en lugar de buscar ser buenas personas»
Marta García/Toledo - lunes, 15 de septiembre de 2014
Compartir > >



El psicoterapeuta Jorge Bucay presentó el jueves su libro 'Rumbo a una vida mejor' en la Biblioteca regional. Lleva toda la vida investigando la mente, buscando preguntas, respuestas, miedos y oportunidades
Su aspecto grande y bonachón y su acento argentino dulcifican todo lo que dice. Pero Jorge Bucay ha aprendido mucho de la vida, de los problemas de la gente, de su propio desarrollo personal y se lo ha ido ofreciendo a los lectores desde hace muchos años con cuentos, ensayos y libros de autoayuda. Es un buen comunicador y en sólo un minuto tiene al público partido de risa asintiendo porque habla de la vida con sencillez, buceando en sus vivencias, contando fábulas que ayudan a afrontar esos problemas comunes que dan tanta infelicidad.
Bucay lleva toda su vida investigando la mente, buscando preguntas y respuestas, sentidos, miedos y oportunidades. Sabe de lo que habla, es un hombre cercano que escucha a todo el que se acerca. No tiene una varita mágica, pero sus años como psicoterapeuta son un valioso tesoro para él y para todo el que quiere ayudarse a encontrarse a sí mismo. Y como suele decir hay que hacerlo mirando con paz al pasado, sin miedo al futuro y aprovechando la vida a tope. En definitiva, rompiendo las cadenas invisibles, no como ocurrió con las de aquel elefante de circo que creció atado desde pequeño y después de intentar escapar sin conseguirlo aprendió a vivir de esa manera, ya no se atrevía a tirar de la cadena que conducía hasta una pequeña estaca de madera clavada en el suelo y se resignó a su destino. Uno de sus cuentos para pensar.
Acaba de publicar ‘Rumbo a una vida mejor’, un título que promete un viaje largo, ¿no?
Sí, claro. Es un viaje largo precisamente porque el mundo se ha hecho un poco complicado y cuando el camino es cuesta abajo cualquiera puede recorrerlo sin cansarse demasiado, pero cuando es cuesta arriba necesitamos algunas herramientas para hacer el camino más fácil o, por lo menos, más placentero. De eso trata el libro, de aportar algunas ideas que he publicado en artículos en la revista ‘Mente Sana’, que edito en España desde hace diez años, algunas reflexiones que han ido surgiendo en el camino y respuestas a preguntas que los lectores mandan a la revista.
El libro está escrito así, no tiene una estructura contundente ni una secuencia. Tampoco pretende ser un tratado ni un ensayo, como ha ocurrido con otros libros anteriores. ‘Rumbo a una vida mejor’ sólo pretende ser un montón de ideas compartidas en una mesa de café para hablar sobre ellas y pensarlas un poco más.
¿Qué significa para usted ‘Rumbo a una vida mejor'?
No soy escritor profesional y he vivido este libro como los anteriores, como un hijito al que ahora tengo que acompañar hasta que aprenda a caminar solo. Para mí es importante poder ofrecer algunas herramientas que me han servido para ayudar. Es importante saber que quien dice algo lo dice desde la experiencia y tenemos que tener claro que todos nos merecemos la mejor vida que podamos tener, por lo que hacemos y, sobre todo, por lo que somos. Pero, a veces, no sucede así y ahí es donde es bueno compartir ideas que sirvan de herramientas.
La vida es un constante aprendizaje, ¿no?
La verdadera actitud del aprendizaje es la desconfianza. Hay que investigar y poner en tela de juicio lo que uno escucha para seguir un camino. Pero hay que aprender de los que saben más y de los que saben menos… Incluso hay que desconfiar de los padres porque ellos nos enseñan lo que aprendieron y. no siempre lo que aprendieron fue lo mejor o sí, pero lo cierto es que el mundo sigue cambiando. Está claro que hoy vivimos mejor que antes, pero también el mundo se ha complicado y hay cosas que no nos dejan ser felices, como la competitividad, el cambio acelerado…
En alguna ocasión ha comentado que una persona no podrá ser feliz si cuando elige un camino lo abandona a la primera dificultad.
Sigo creyendo lo mismo.
¿Esa es la fuente de tanta insatisfacción?
No. La fuente de la infelicidad es de muchas maneras. Por ejemplo, no estar contento con lo que haces, no estar satisfecho contigo mismo. Tiene que ver con privilegiar nuestra odiosa carrera consumista, por tener más cosas en lugar de buscar y ser mejores personas. Hemos pedido el rumbo y la culpa no es sólo nuestra, también de aquellos que nos lo mostraron, que nos educaron.
El filósofo español Jorge Santayana tenía claro que ‘la vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla’. ¿Está de acuerdo?
Sí, pero comprenderse ayuda a vivirla. Es difícil ver qué quiso decir el filósofo con esta reflexión acerca de comprender la vida, pero comprenderse, quererse y aceptarse es parte de ese camino.
Un estudio reciente refleja que el 50% de la sociedad vive estresada. ¿El mundo está enfermo?
Este estudio es mejor que otros porque hasta ahora se decía que era el 75%. Hay que tomarse los datos como lo que son porque no se pueden corroborar, pero estoy seguro de que una gran parte de la población vive estresada. Especialmente la parte que está perdida, que no sabe cuál es su rumbo, la parte que no sabe qué sentido tiene su vida. Y es verdad que más o menos la mitad de la sociedad anda perdida.
Pero hay más. El neurólogo y psiquiatra, Víctor Frankl, que seguramente tenía una estadística mucho más razonable, decía que el 75% de los pacientes que acuden a consulta terapéutica tienen un problema básico, no saben qué sentido tiene su vida. Y si un 30% de la población hace terapia y un 75% está perdida, sí estaremos manejando estos porcentajes.
Bucay se ha convertido para mucha gente en un consejero espiritual. Tiene muchos seguidores que cada día esperan sus consejos, reflexiones y herramientas para mejorar sus vidas. ¿Se siente con mucha responsabilidad en el día a día?
Sí. Absolutamente. Mucha más de lo que la gente se puede imaginar. He tenido la oportunidad de hablar con muchos colegas que hacen algo parecido a lo que hago yo, que dan conferencias, escriben libros, viajan y demás, pero no todos tienen esa carga. Muchos piensan que lo único que pueden hacer es compartir esperando que sirva, que ojalá sirva, pero yo soy un poco más escrupuloso y me angustia. A mí no me resulta fácil dormir una noche si a la mañana siguiente tengo que hablarle a gente que viene a escucharme y espera que le diga algo que le sirva para su vida. Así que me despierto dos o tres veces por la noche todavía hoy después de treinta años y no es por el miedo escénico, ni mucho menos, es por la responsabilidad que me compete.
El mundo se ha sumido en una crisis en los últimos años que ha tocado el ámbito laboral, ha dejado aflorar una gran corrupción política que está provocando constantes pulsos entre países…Y si sumamos el terrorismo, la violencia, todo se complica. ¿Le da miedo?
Todo ha sido duro y lo ha hecho más difícil, pero el ser humano tiene una capacidad importante de recreación de sus habilidades. Y la resilencia, este concepto nuevo de templarse con las dificultades sigue siendo un concepto humano y una habilidad para todos. Por ejemplo, en Toledo ha ocurrido algo fantástico que agradezco de verdad. En lugar de que una librería me invitara a venir a firmar libros en un evento pequeño, varias librerías se han juntado para organizar un acto único y eso me parece un símbolo. Si es complicado hacerlo por separado, por qué no todos juntos… A mí me parece un ejemplo de sabiduría.
En los últimos años los libros de autoayuda se han convertido en un boom editorial. ¿Indica que la gente quiere mejorar su vida, o simplemente, buena parte no encuentra su camino?
El boom editorial de los libros de autoayuda ha terminado, estuvo vivo hasta hace más o menos cinco años. Ya no existe, aquello fue un momento donde no se trataba solo de necesidad sino de posibilidad. La gente encontró de pronto una herramienta para darse cuenta de algunas cosas que no tenía donde aprender y los libros de autoayuda aparecieron precisamente para eso. Hoy algunos perduran, otros no, otros se han reinventado a sí mismos y hay de todo, pero ya no existe ese boom de ventas.
Eso sí, todavía hay lectores que se interesan por el tema, por la psicología y por el conocimiento de uno mismo, pero también se han vuelto más selectivos y ya no atrapan los libros sencillos y escritos con tres o cuatro reflexiones obvias. Esta situación confirma un cambio de modelo.
Jamás pensé que me iba a convertir en un escritor de libros y mucho menos pensé que tendría una revista de psicología, pero el mundo me ha llevado hasta aquí. Y hay mucha gente que me sigue en la revista y no compra ninguno de mis libros, y al revés. Son públicos diferentes. Hay lectores a los que les gustan libros de autoayuda puros y duros, de los que dicen mírate al espejo y di que te quieres, en cambio, otros prefieren libros como los míos que son de reflexión…Hay gente que busca preguntas y gente que busca respuestas…
En España se dio a conocer con sus cuentos, que se convirtieron en libros de cabecera para muchos lectores. A estas alturas, ¿qué cuentos se cuenta Bucay cuando lo necesita?
Uf, depende de cada momento. Hubo un momento de mi vida de mucha confrontación. Hace años me peleaba con todo el mundo porque hablaba de una terapia que no se usaba en Argentina. Todo el mundo usaba el psicoanálisis y yo era un terapeuta gestáltico y cada vez que aparecía en público había discusiones… Hasta que un día alguien me contó un cuento que me conté a mí mismo durante mucho tiempo.
Dos amigos se encuentran y uno le dice a otro: ‘Oye, te veo más joven, ¿te hiciste un lifting?’. Y el otro, contesta: ‘No, como se te ocurre’. Y el primero volvió a preguntar esperando una respuesta: ‘He tomado una decisión que me ha cambiado la vida’. ‘Pues compártela’, dijo el otro impaciente. ‘Pues claro, mira he decidido no discutir con nadie por ninguna razón’. ‘¿Pero eso es imposible?, le dice el amigo… ‘Bueno, si tú dices que es imposible, será imposible’…
Hace casi diez años publicó su primera novela, ‘El candidato’, ¿se atreverá con otra algún día?
Sí, hace muchos años. Ojalá pudiera si fuera un escritor de verdad, pero soy un docente que escribe, no soy un escritor. La novela estuvo bien, pero está claro que pintar un cuadro no te convierte en pintor y escribir una novela tampoco en escritor.
Ojalá la vida me llevara por ahí y con el tiempo que espero poder tener me gustaría hacer algo como ‘El candidato’, que me dio muchas satisfacciones. E incluso la premiaron en Torrevieja. Pero tengo claro que lo que hago no tiene nada que ver con la literatura, más bien con la divulgación científica, que corresponde a la rama de la psicología. Eso he estudiado y a eso me dedico, es mi profesión.